sábado, 25 de marzo de 2017

Sachertorte o tarta Sacher

Hace mucho tiempo que hice esta traducción, para hacer la "chocolatástica" tarta Sacher durante unas jornadas culturales de la Escuela Oficial de Idiomas de Sanse, ¡que se note que de hablar alemán se puede sacar algo más que entender las películas de nazis!  También cocinan y tienen muy buena música y series interesantes que llevan emitiendo toda la vida, como Tatort (qué alegrón cuando vi que la iban a emitir en La 2)


En fin, este año y para celebrar el primer cumpleaños de nuestra pequeña, decidí volver a hacerla después de mucho tiempo. Quedó estupenda y pudimos compartirla con nuestra gente.



Unas pequeñas manos impacientes, unos ojos alucinados con el brillo de la vela, una tarta que... no catarás aún, canijilla.




Como estamos en este mundo para compartir, quiero dejar aquí la receta para que mis colegas "mamás del barrio" aprovechen y la hagan, ya que pudieron probar un poco y parece que gustó. Claro, a una le preguntan "¿cómo la hiciste?" Y no se puede resistir a comentar toda la historia y, a partir de ahora, será más fácil pasar el enlace.


Quizá al leerla penséis "qué ida de cabeza esta manera de escribir", pero es que la traducción era así de descriptiva en alemán.


Ingredientes


Para una Tarta Sacher, para un molde de 22-24 cm de diámetro.




140 g Mantequilla a temperatura ambiente.

110 g Azúcar en polvo

Aroma de vainilla ("media vaina rallada", ni que fueran gratis)

6 Yemas de huevo

6 Claras de huevo

130 g Chocolate para cocinar (el de hacer a la taza, vaya)

110 g Azúcar cristal (el normal blanquilla de toda la vida)

140 g Harina, tamizada.

ca. 200 g Mermelada de albaricoque

Mantequilla y harina para el molde

Nata montada como acompañamiento (opcional)



Ingredientes para la cobertura-glaseado de la tarta.

200 g Azúcar cristal

125 ml Agua

150 g Chocolate






Elaboración de la tarta




En un cuenco grande mezclar la mantequilla con el azúcar en polvo y la vainilla hasta que quede como una crema. Añadir una a una cada yema de huevo y mezclar hasta obtener una masa espumosa. Derretir el chcolate al baño maría y mezclar. Batir las claras a punto de nieve, incorporar "deslizando" el azúcar cristal y continual batiendo, hasta que la "nieve" esté tiesecilla y brillante. "Amontonar" las claras con la masa de las yemas, tamizar la harina sobre ello y con una cuchara de cocina mezclarlo todo cuidadosamente.



Vestir la base del molde con papel de hornear y untar con mantequilla y harina el anillo del molde. Llenarlo de masa, alisar y meter en el horno precalentado a 170 º C durante 55-60 minutos (una hora no se la quita nadie). Tras los primero 10-15 minutos abrir la puerta del horno el ancho de un dedo, después cerrar.  ""El bizcocho está correctamente cocido cuando una suave y ligera huella le responde""  --yo tampoco entiendo esto, imagino que está cocido, pero tierno, no se hunde el dedo en la masa, vaya-- 


Dejar enfriar el bizcocho con su molde sobre una rejilla unos 20 minutos, retirar el papel, voltear el molde y dejar que termine de enfriar en el molde por completo, para alisar las irregularidades de la superficie. Desmoldar y con un cuchillo afilado, cortar horizontalmente por la mitad. Calentar ligeramente la mermelada, cubrir ambos bizcochos con la mermelada y alisarla. Yo aquí echo mermelada en dos ocasiones, una segunda cuando se enfría y cala la primera capa. Después poner una mitad sobre la otra. En ocasiones rebosa mermelada y se queda pegada y seca al plato.



Para la cobertura, cocer hasta hervir 5-6 minutos el agua con el azúcar, después dejar enfriar lentamente. Derretir el chocolate al baño maría y mezclar poco a poco con el sirope, hasta que quede una cobertura brillate y espesa-consistente.



Cuando la cobertura esté de una vez "a la temperatura de los labios", o sea en un único baño de azúcar, verter sobre la tarta y con las menos marcas posibles extender con una paleta sobre y alrededor. Dejar secar una hora, hasta que la cobertura esté solidificada. Cortar en porciones y servir con nata montada.





Tiempo de horneado: 55-60 minutos.
Temperatura del horno: 170 º C



Recomendaciones de guarnición: Por norma general la tarta Sacher no se decora, sólo en la casa Sacher se le acompaña del "Sello de la tarta" (una chocolatina plana y redondita con el relieve de la inicial del hotel)


Consejo para su Sachertorte: Para alcanzar la consistencia correcta del glaseado, deje gotear la cobertura sobre una cuchara de madera. Ésta debería entonces permanecer con una cobertura de unos 4 mm de grosor. Utilice la cobertura espesa, de modo que pueda usted diluir algunas gotas de azúcar en polvo a través (espolvorear con, supongo) (los terrones desaparecen con un poco de agua caliente en la cazuela). Tenga cuidado aquí de que la cobertura no esté muy caliente, de este modo permanecerá brillante y seca en cualquier caso.


¡Buen provecho!

martes, 7 de febrero de 2017

¡Al fin estoy en Madresfera!

Esto merece una entrada, y sacar tiempo para ella... también merece una entrada.

Hace tiempo que colaboro con Labores en Red y, mediante sus contactos, he acudido a varios eventos organizados por Madresfera.

Me encanta formar parte de algo grande como una comunidad de mamás y papás blogueros, que cada vez son más. De modo que me uní con mi propio blog a mediados de diciembre, justo antes de que hicieran cambios en los servidores... ¡y aquí estoy! Con mi logotipo madresférico ahí a un ladito, con una posición... bueno... ¡la 743! No me cabe duda de que por ahora soy de las últimas, y que vendrán muchos más detrás, así que ya me puedo poner las pilas publicando o quién sabe cuán lejos puedo llegar.

Ahí está, en un lateral, tan chulo.

Como no voy a copiar el icono, que para qué, os comparto ¿de nuevo? el precioso logo de la colaboración de Madresfera con Blogueras por la lactancia, que me encanta.

Así me siento, arropadita.


sábado, 3 de diciembre de 2016

Bizcocho en taza al microondas con papilla apto para BLW

Recientemente recibí un cargamento de papilla de 5 cereales para experimentar y promocionar, bajo el hashtag #VocesNestleBebe, las papillas de "la casa Nestlé", como diría mi padre.
 
La sorpresa fue mayúscula, ya que me apunto a muchos sorteos muy a la ligera, y ¡alguna vez hasta me tocan cositas! Acto seguido comencé a maquinar, ¿y qué hago yo con esto, si estoy haciendo BLW?
 
El BLW, baby led weaning, es la alimentación dirigida por el bebé, que se trata, en esencia, de que coma solito desde un principio, en trozos, pegotitos... por lo que las papillas pasan a la historia o bien se presentan de otra manera. Mi opción fue investigar un poco y comprobar que se puede sustituir la harina corriente de casi cualquier receta por los polvitos de papilla comercial y de este modo "enriquecemos" compotas, yogures, hacemos tortitas, galletas y bizcochitos como el de esta entrada.
 
En esta ocasión opté por adaptar el ya clásico bizcocho en taza al microondas, para hacer uno adaptado a mi pequeñaja. Un bizcocho, por otra parte, que está riquísimo y que podemos tomar también los adultos.
 
Mi taza de bizcocho, rico y esponjoso

 
Mi adaptación viene a ser la siguiente, que queda lista en dos minutos y medio en el microondas a máxima potencia. Yo hago la mezcla en una taza que previamente he untado hasta el borde con un poquito de aceite, para que no se peque mucho a las paredes.
 
  • Un huevo pequeño
  • Tres cucharadas de aceite (de girasol en mi caso, que no deja mucho sabor, pero puede ser de oliva)
  • Tres cucharadas de leche (mmm... no, no usé leche materna ni leche adaptada)
  • Tres cucharadas de papilla de 5 cereales.
  • Una cucharada de harina.
  • Una cucharadita de levadura en polvo
  • Cuatro dátiles hechos pasta (desmenuzados, picados, espachurrados...) para sustituir al azúcar.
 
Si eres adulto y te da lo mismo, puedes poner tus cuatro cucharadas de azúcar con total libertad. La verdad es que la papilla ya de por si es dulzona, de modo que tal vez incluso sea posible prescindir tanto de azúcar como de pasta de fruta.
 
Yo no lo he hecho, pero intuyo que esto mismo se podría hacer con papilla sin gluten (sólo con papilla, o con papilla y harina de arroz o maíz) de manera que quede apto para celíacos o para niños a los que no les hemos introducido el gluten.
 
Otra posibilidad es que no hayáis introducido el huevo, pero no hay problema: se puede sustituir por otras pocas cucharadas de leche.
 
 
 
Parte de un desayuno BLW, que no falte la frutilla cortada y su pedazo de bizcocho
 Reconozco que casi me gustó el bizcocho más a mi que a la peque, que estaba concentrada en su jugosa ciruela y en la mandarina. Pero, viendo el resultado, haré más veces este rico desayuno o merienda.

martes, 11 de octubre de 2016

Colaborando, creciendo y enriqueciendo

Hace tiempo que colaboro con el blog Labores en Red, escribiendo sobre cocina y recetas, enlazando ideas y, a veces, proporcionando algo de información añadida con toda mi buena voluntad. Todo comenzó gracias a Siona, a quien conozco a través de Madrid Knits!, donde también he colaborado redactando algunas crónicas tejedoras.

Banner actual de Labores en Red


¡Unas aficiones llevan a otras y eso nos enriquece!



Logo de Madrid Knits!

Para mi esta colaboración es un agradable ejercicio, una disciplina a seguir, un "trabajillo" para no sentir que he estado desempleada (que no parada) y un motivo para no oxidarme en el mundo de las redes sociales. Es algo que me gusta porque yo también aprendo cosas.

También he tenido oportunidad de descubrir de primera mano la cocina de Flandes o cómo funciona la industria de los turrones en España, así como conocer otros blogueros de la red en persona y online, como cuando colaboramos con Madresfera en la campaña #bloguerasporlalactancia dentro del equipo The Mamas Team, ¡hay mucha gente estupenda al otro lado de la pantalla!

Yo misma tenía curiosidad y he decidido hacer un recopilatorio de mis entradas. En muchas ocasiones yo también he vuelto a recurrir a ellas porque pensaba "Yo escribí sobre cómo guisar tal cosa que tenía una pinta estupenda, a ver si lo recupero y..."

Vaya sorpresa, no sé si me habré dejado alguna entrada colgada, pero cuento ya con ¡casi 50!


2209.- Taller de cocina con Iria Castro y Albal
2213.- Monstruosa cocina
2219.- ¿Y qué hago yo con tanta calabaza?
2237.- La cocina en Flandes
2232. - En busca de la Vitamina C
2243.- ¡A por los pavos!
2248.- Recetas para un mes de diciembre
2252.- Bebidas para el invierno y sus fiestas
2256.- Sorbetes y digestivos
2261.- Mundo viejuno por excelencia, ¡la cena de Nochevieja!
2264.- Recibiendo el año nuevo comiendo alrededor del mundo
2268.- Estar como para mojar pan
Y eso es todo por ahora, ¡espero poder seguir a este ritmo y un poco más!


jueves, 29 de septiembre de 2016

Vacunando a la Bella Durmiente

Cuando la peque crezca y quiera disfrazarse de princesa Disney, como todas la niñas, el suyo será el de Bella Durmiente, por razones obvias. Duerme como los gatitos, durante horas y horas.

Hoy la hemos llevado a vacunar. Sus primeras vacunas fueron bastante bien:

Con dos meses según recibió el pinchazo, quedó dormida en la sala de espera mientras yo charlaba con la mamá de uno de sus compañeros de neonatos. No llegó a tener fiebre, sólo dormía y dormía, plácidamente.

Las vacunas de los cuatro meses le hicieron reacción, ahí sí que tuvo su febrícula y estuvo bastante tontorrona. Nada que no soluciones un chorrillo de apiretal y a dormir toda la noche... otra vez a dormir.

A los seis meses las vacunas no le hicieron reacción alguna, estaba tan fresca y tan feliz. Ahí nos tuvo otra vez aislando sus "pastelitos" para no contaminarnos con el rotavirus y poco más que reseñar.

Ahora pasados los 7 meses, casi con ocho, ha recibido su vacuna más difícil de conseguir. La dichosa Bexero se ha hecho desear, porque queremos que las tenga todas. Para nosotros es importante que tenga toda la protección posible, porque lo que más miedo da de las vacunas es no tenerlas...  Y si no, que se lo digan a algunos mayores del pueblo, que pasaron la polio y llevan toda la vida cojitos, ¡y esos fueron los supervivientes!

Hay mucho moderno antivacunas y antiquímicos y antiradiación por el mundo, ahora está de moda, sólo les falta ponerse el sombrerito de papel albal. El rollo antiradiación me parece una chorrada, porque la más importante que recibimos es la del sol, y sin esa no estaríamos vivos. Lo de los químicos es para echar de comer aparte, gente que lo quiere todo supernatural, que no cae en la cuenta de que gracias a ciertos químicos ahora es más seguro comer que nunca en los siglos anteriores.

Pero a los antivacunas no los tolero. La libertad está bien, pero no comprenden que su libertad de no poner vacunas acaba cuando empieza la de los demás. Sobre todo cuando se cargan la inmunidad de grupo y hacen polvo a los más débiles, a los que no pueden recibir la vacuna por alergias de algún tipo, a los que no les ha dado tiempo a recibirla porque acaban de nacer, a los adultos que por lo que fuera nunca se inocularon y ¡oh, sorpresa! ¡adultos con paperas o varicela que se tiran meses de baja porque no es lo mismo pasarlas de niño que de adulto!

Hay una campaña de Médicos sin fronteras que dice tal cual, que lo que da más miedo de las vacunas es no tenerlas. Ellos están aún en sitios donde puedes morirte por cosas para la que existe un remedio. Deberíamos tenerles más presentes. Ojalá ningún crío o adulto se quedara sin sus vacunas, ni aquí, ni allá donde tanta falta hacen.

¡Ah! Por cierto... sí, la pequeña ha dado un berrido de sorpresa durante el pinchazo, ha llorado un momentín y enseguida se ha tranquilizado. Al terminar de poner el trocito de esparadrapo ya estaba sonriendo al enfermero en prácticas. Luego en la calle toda risitas y querer juguetear y...

Por supuesto, ahora mismo está dormida como un tronco. Esperemos que no le dé mucha fiebre, aunque más vale una mala noche hoy, que la posibilidad de tenerla muy pachucha más adelante.

lunes, 26 de septiembre de 2016

Personalizando el blog

El otro día caí en la cuenta de que era necesario un logo aparente y un banner para el blog, algo que le diera un poco de personalidad, pero... sin pasarse, que una en el fondo es bastante sobria.

Vamos allá...

He echado un buen rato de Illustrator, que para algo hice un cursillo hace un par de años, para sacarle provecho. Tal vez no sea espectacular, pero a mi me gusta así.


Un banner para la página



Pequeño logo para twitter
Probablemente tenga que escalar ese logo, que se ve diminuto, al menos aquí. A ver si lo puedo encajar en twitter y ver cómo queda.

¡¡Espero no defraudar!!

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Despertar con miedo en el cuerpo

Antes de ser madre una se imagina durmiendo poco porque el bebé llora  porque tiene hambre, porque se hace pis, porque le duele la tripa, porque le salen los dientes, porque está incómodo, porque sí... Y es cierto, das mil vueltas durante la noche, sobre todo al principio, a lo que además se suma el pensamiento "¿seguirá respirando?"

Luego pasa un tiempo, el bebé duerme más, te dicen que le dejes dormir porque durmiendo crecen y tal y qué sé yo. Pues nada, que duerma... Pero tú sigues ahí, dando vueltas a ver si se destapa, a ver si respira. Descubres que eres madre de tu bebé-marmota, que, hablando en plata, es un ser extraño y tranquilo que te hace sospechar que trama algo, porque es el único de un amplio grupo de mamis que conoces que duerme a ese nivel. A mi se me antoja un rollo "Pueblo de los malditos", pero sin pelucas blancas y brillo en los ojos, más disimulado.

Hay días que te despiertas después de horas de silencio y de plácido sueño de la criatura, en mitad del silencio, sobresaltada, y te acercas a ver si sigue respirando, porque te parecen demasiadas horas de paz. Y ves que se mueve muy ligeramente, te apresuras a alimentarlo (¿y si muere de inanición durante la noche?) y el elemento, lejos de despertar para empezar a dar guerra durante todo el día, come ávidamente, eructa, se frota los ojos y... y te hace la cobra para seguir durmiendo. No en tus brazos. En la cuna. Un rollo "a mi déjame seguir durmiendo, pesada". Y tu te vuelves a la cama, flipando, y empiezas a darle vueltas. Y a dar vueltas... y la que no puede dormir, eres tú. Te dura el susto y lo sabes.

Ese ser capaz de dormir sobre una piedra y como una piedra.